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Algo más que aplausos

Bruno Fernández

Por

25 Abr 2013

Experiencias participativas para implicar al público con las artes en vivo

Uno de los principales retos existentes en el ámbito de la gestión cultural, es la necesidad de vincular al público de una manera más activa en la labor que desarrollan las entidades culturales.

En las artes en vivo, las posibilidades de involucrar al espectador, van más allá de la mera venta de entradas, y de solicitar sus aplausos. Los exhibidores no deben desaprovechar la ocasión para facilitar cauces participativos que conviertan cada posibilidad de acción del público, en una oportunidad para la creación de vínculos.

En la planificación de una estrategia de gestión de público, se debería contemplar al mismo como el principal activo de una organización, y facilitarle vías de interrelación con vistas a captarlo, desarrollarlo, y a conseguir su lealtad. Las llamadas a la acción, se constituyen en este campo como un recurso práctico, a través del cual intensificar, ampliar y diversificar las opciones participativas y de relación con el público.

La audiencia a la hora de relacionarse con el ámbito escénico, puede hacer muchas más cosas que comprar una entrada para acudir a ver un espectáculo. Puede vivir esa experiencia desde otras perspectivas: opinando, proponiendo, decidiendo, siendo protagonista, colaborando, comunicando… A continuación expongo una serie de prácticas que ejemplifican distintas posibilidades con las que los gestores cuentan en el ámbito de las artes en vivo, para implicar más activamente a su público:

Ofrecer opciones para que el público exprese su opinión 

Las organizaciones culturales deberían tener previstas vías y cauces de interlocución, para que su público exprese su opinión y comunique sus preferencias en relación a la actividad que llevan a cabo y los contenidos que programan. La existencia de dichos cauces, y la correcta gestión de los mismos, se convierten en una magnífica ocasión de estrechar vínculos con el público, captando datos[1],  obteniendo información necesaria para alcanzar sus expectativas y solventar los posibles problemas, transformándolos en oportunidades de mejora. Dos ejemplos de vías específicas habilitadas para conocer las opiniones e intereses del público son: la valiente iniciativa de libro de quejas online del Teatro Colón de Buenos Aires, y la sección “el público opina” en la web del Teatro La Abadía, en Madrid, para que el público opine sobre los espectáculos que programan.

Plantear cauces para que el público proponga y decida 

El público quiere ser parte activa y que su opinión y necesidades determinen los contenidos y servicios que va a disfrutar. La capacidad de decisión no sólo se manifiesta en la opción de compra de una entrada para un espectáculo dentro de la oferta existente, sino también en la capacidad de influir, y de decidir lo que se va a programar en un espacio escénico. Una buena opción de implicación es el ofrecer la posibilidad de presentar propuestas de programación, así ocurre por ejemplo en la convocatoria de recepción de propuestas que llevan a cabo en Teatro por Dinero, en Madrid. Otra opción es la de poder elegir los contenidos y desarrollos de una propuesta escénica, como ocurre en el ámbito de la Improvisación Teatral, de la que es exponente el proyecto “Corten” (las patrañas efímeras del Manifiesto Corten), de ImproMadrid Teatro en Madrid, donde las sugerencias del público determinan el texto, la iluminación, la escenografía, el vestuario y hasta la música en directo.

Posibilitar que el público se convierta en protagonista

A la hora de establecer cauces de vinculación con el público, se requieren fórmulas participativas innovadoras[2] que estrechen las relaciones con la actividad artística, y con la organización que la lleva a cabo. El ofrecer formar parte de la propuesta cultural, en su preparación y desarrollo es una vía que cuenta con ejemplos en distintos ámbitos, y que tiene que ver con la estrategia de formación y desarrollo de público. Así, en el campo musical, el programa de conciertos participativos de la Obra Social de La Caixa plantea la experiencia artística a través de la cual aficionados a la música coral pueden colaborar con orquestas, directores y solistas de referencia internacional. En el ámbito teatral, el teatro participativo cuenta con múltiples experiencias en las que el público se convierte en protagonista, entre ellas destaco la simpática iniciativa del teatro comunitario del Circuito Cultural Barracas en Argentina, en la que durante más de diez años la obra “El casamiento de Anita y Mirko”, ha hecho posible que los espectadores formen parte de la celebración de una boda como invitados, incluida la degustación de la tarta.

Dar opciones para que el público colabore

En muchas ocasiones la audiencia está deseosa de colaborar con la organización o el proyecto cultural, sin que éstos hayan previsto vías y cauces para que esta se haga efectiva. La colaboración no tiene por qué ser exclusivamente de carácter económico, a través de donaciones o patrocinios, sino que existen otras vías que implican su dedicación y compromiso. Las solicitudes de recursos vía donaciones económicas se pueden canalizar a través de plataformas crowdfunding, un ejemplo de ellos la llevada por el Teatro Guindalera en Madrid con la solicitud y la obtención de fondos a través de La Tahona Cultural para una nueva producción, en la que se contemplan diferentes posibilidades de vinculación (entradas, asistencia a ensayos, encuentro con actores…) en función de la aportación realizada.   Asimismo, hay fórmulas de implicación ligadas al voluntariado, como cauces de acción e implicación social con el ideario de la organización a través de trabajo voluntario ejemplo de ello es la opción en el Goodman Theater en Chicago de colaborar como voluntario, en tareas de asistencia al público a cambio de poder asistir gratuitamente a las representaciones.

Convertir al público en aliado promocionando y captando audiencias

El público puede complementar y realizar activamente tareas y funciones muy útiles para la organización cultural, como son las referidas a la difusión y comunicación. Así los programas de Embajadores son una fórmula eficaz que los teatros utilizan para que el público se convierta en aliado a la hora de divulgar las actividades que se llevan a cabo y en la política activa de captación de público. Dichos ámbitos se observan por ejemplo en el programa de Embajadores en el Mercat de las Flors en Barcelona, con un amplio número de ventajas asociadas a sus miembros activos, o a través de programas de lealtad[3] como el programa de Amigos del Teatro Pérez Galdós de las Palmas de Gran Canaria, en los que los asociados obtienen descuentos que pueden llegar a la gratuidad, en función del número de socios que logren captar.

Mas allá de coyunturas actuales de escasez de recursos, la estrategia de fortalecimiento y diversificación de las opciones de implicación del público en proyectos de artes en vivo, resulta fundamental para garantizar su sostenibilidad y desarrollo a medio y largo plazo.  El público y el sector cultural requieren de compromisos menos efímeros que el aplauso.

¿Conoces más ejemplos de iniciativas que fomenten la participación en artes escénicas? ¡Nos encantará conocerlos!

Este post ha sido escrito por Bruno Fernández Blanco consultor asociado de Asimétrica.


[1] Si te interesa este tema puedes leer más en “Primeros pasos con el email marketing: el caso de éxito de Sadler Wells” de Hans de Krester,  en Conectando Audiencias: La clave está en los datos.

[2] Te recomendamos que leas “La audiencia está muerta, hablemos de participantes”, de Jim Richardson en Conectando Audiencias: Tiempos modernos

[3] Puedes leer más sobre este tema en “La tarjeta del lealtad del Chapter: una idea originaria de los supermercados” de Carol Jones en Conectando Audiencias: Fidelización de públicos.

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