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Butacas nuevas

Pablo Dávila

Por

07 Jul 2014

Señoras y señores: el cine está vivo. Se cierran salas, sí, pero las butacas han salido volando por las puertas de emergencia, nerviosas, atolondradas, han oído que hay lugares nuevos donde ofrecerse como sustento de las sensibles posaderas de los espectadores. Los cultos, los zafios, los nifú-nifá, cualquier persona que saque rendimiento a prestar atención a dos horas de ficción. Porque el cine, sea cual sea su temática, formato o soporte, nos interesa a todos y siempre lo hará.

¿De qué estoy hablando? De nuevas formas de conectar el cine con su público. En un panorama que rezuma decadencia y pésimos augurios, me dispongo a arrojar un rayito de luz, una bayeta de optimismo basado en hechos reales que seque un poco la frente de los desolados cineastas, cinéfilos y amantes de la cultura en general. Se apagan las luces, esto va a empezar:

tumblr_inline_n7qi3waJt11sgwxnjÉrase una vez Galicia, esa esquina del estado español que se nos antoja sombría y melancólica, pero que es, en realidad, una efervescente y luminosa caja de Pandora donde la cultura es inquieta y atrevida, y donde sus gestores aplican fórmulas último modelo sin perder de vista, ni por un momento, la idiosincrasia local (o sea, la fórmula perfecta).

Concretemos: ya en sus pantallas ENCALLADOS, segundo largometraje del compostelano Alfonso Zarauza, producido de refilón por Luis Tosar. ENCALLADOS cuenta la tragicómica historia de tres cineastas pescando un relato, tres buscavidas del audiovisual que reciben el encargo de escribir y dirigir, en el perentorio plazo de un mes, un telefilme sobre el desastre del Prestige. En el proceso de escritura (surgida en paseos y conversaciones por la particular vida barística de Compostela), recorren todos los tópicos del sector audiovisual, de la crisis creativa y de los desastres compartidos. Todo un homenaje al fracaso a la gallega.

Un acertado formato (blanco y negro, 16mm), un estilo absolutamente personal y las musas favorables, han elevado este proyecto –que no pensaba pasar de mera tv movie– a la categoría de cine de autor (tres premios de la Academia Gallega, uno de ellos a la mejor fotografía). No había más remedio que intentar distribuirla en pantalla grande.

Manos a la obra. La película se estrena a principios de junio de este año, de momento solo en tierras gallegas, en un concepto más cercano a una gira musical o teatral que a una distribución al uso. Tras un gran estreno en el teatro con más solera de Santiago (aderezado con una actuación en directo y con la presencia de toda la farándula local), se ha establecido un recorrido de bolos por Galicia (entre 20 y 50, según vayas las cosas), en todo lugar donde el público pueda sentar su trasero. Herramientas de promoción: redes sociales a tutiplén (Facebook, Twitter, Tumblr, alimentados a diario); eventos muy bien comunicados aprovechando las sinergias con las fuerzas locales (comisiones de festejos, centros sociales, ayuntamientos, teatros); formas de darle continuidad a la experiencia y de generar una identificación con la historia y el proyecto (merchandising, contenidos digitales extra, presencia constante de los autores y un mensaje que apela a la cara B del sentimiento galleguista, al que los modernos gallegos son especialmente permeables).

La película está creciendo exponencialmente, el boca a boca funciona. Ha llegado la era de las comunidades: «Estreamos no Salón Teatro»; hipsterismo compostelano conquistado. «Podrás vela nas Festas de San Pedro»; las señoras del barrio y la asociación de comerciantes caen rendidos. «Próximamente no Teatro Colón de A Coruña»; pijismo coruñes asomado a la bohemia santiaguesa. «Cine de verán: ENCALLADOS, de Zarauza»; juventud rural enganchada a la rueda.

Un mensaje claro y un circuito bien diseñado (muy lejos de la distribución al uso), la cosa funciona. Está por ver si el cómputo de espectadores de cara al engranaje de la subvención pública es válido con este sistema. Pero está claro que obra y público se encuentran gracias a esta fórmula. Quizá películas como ENCALLADOS sean el germen de una nueva política de apoyo a la cinematografía. Los ayuntamientos, por ejemplo, acogen la cinta con gran alegría, porque llenan sus salones de actos a un coste muy razonable y con amplia satisfacción para sus ciudadanos. ¿Llevará esto a un revivir de la cultura del cine como experiencia compartida? ¿Será este circuito cultural fuente de ingresos para los que nos afanamos en vivir de la creación de contenidos?

Mantengamos la intriga mientras apuntamos al gran valor añadido del ejemplo que nos ocupa: la audiencia ACTIVA. Sí, señoras y señores, los prescriptores naturales del producto no solo hablan bien de la película, sino que arriman el hombro haciendo de intermediarios para conseguir nuevas contrataciones. Galicia es la Comunidad Autónoma con más poblaciones de España, las posibilidades se multiplican. El espectador se convierte en agente cultural, participa activamente en la programación de contenidos. ¿No es absolutamente genial?

Más ventajas: la campaña de lanzamiento es progresiva, no urgente, con lo cual hay más capacidad de maniobra, se pueden subsanar errores y articular bien el gasto. Ya no es necesario jugárselo todo a una carta en terrenos como la gráfica promocional, el plan de medios, la convocatoria de prensa, etc. La vida de la película se alarga y va mutando al hilo de los resultados, lo cual también genera parámetros de análisis que poder poner en juego en casos posteriores. Una maravilla (solo falta ver si esto nos dará de comer…).

La guinda del pastel: cuando está todo el mundo avisado, llega el estreno online (a mediados de julio, por cierto, no se la pierdan). Los que se quedaron sin verla en la gira tienen una nueva oportunidad en Internet, donde la película aterriza con tres grandes armas: una fama bien gestada, un precio asequible y cierta solidaridad creada en torno a la obra (gracias, en gran parte, a que el equipo artístico se ha preocupado de acercarse al público). La tentación de la piratería se reduce considerablemente. Durante la gira la gente se apropia de la película, se identifica con ella y la defiende al difundirla.

ENCALLADOS ha llegado al público gracias a las muy profesionales y cibernéticas manos de María Yáñez, una mente creante apasionada por la narrativa y la comunicación que está al día de las novísimas novedades mundiales y las aplica con maestría a su realidad local. No es casualidad que esté involucrada en la creación de la plataforma SCREENLY, sistema de cine bajo demanda que a partir del próximo otoño posibilitará programar a voluntad en salas tradicionales. María, junto al director Alfonso Zarauza y la empresa MR. MISTO (gestora cultural coruñesa), han pergeñado toda esta historia para no dejar ni un rincón de Galicia sin encallar. Yo he tenido la suerte de ponerle cara con mis humildes diseños.

No sabemos si esta inversión será rentable a corto plazo, pero en el cuadro general está claro que lo es. No sería justo omitir en este artículo sobre nuevas formas de alcanzar el público a uno de los precursores de este sistema de distribución, Ignacio Vilar. Ignacio consiguió, con un sistema de estreno escalado a nivel regional, haciendo una promoción de tres meses (colegio por colegio con el elenco de actores), que dos de sus largometrajes, PRADOLONGO y VILAMOR, hayan batido todos los récords de audiencia en Galicia, y que FNAC y EL CORTE INGLÉS le quiten de las manos la explotación de DVD y BLU-RAY.

En fin, estas y otras experiencias se suman a otras muchas iniciativas parecidas que están surgiendo, la mayoría con películas rollo Caimán, (heredera de la muy francesa Cahiers du cinéma). No se sabe si llegarán a dar forma a un modelo de producción y distribución rentable o son simplemente reflejo de los tiempos difíciles. «El modelo consiste en la ausencia de modelo, cada película busca su camino» dice la Yáñez. La buena noticia es que estas películas, surgidas a golpe de pasión, existen. Y, sobre todo, SE VEN, porque son comunicadas exactamente allí donde son bien recibidas, porque son pensadas y proyectadas para su público real, dejando atrás el modelo «se hace saber» que lanzaba un mensaje al viento del circuito promocional con la esperanza vaga de que la pesca indiscriminada metiera gente en las salas.

Están llegando butacas nuevas, señoras y señores, y de todos los colores. Esto no ha hecho más que empezar.

Post firmado por Pablo Dávila especialista en marketing cinematográfico.

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