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Cómo me gustan los museos sexy

Robert Muro

Por

05 mar 2014

La repetición de visita a las colecciones de los grandes museos –muy emparentada con la lealtad– necesita ser estimulada permanentemente. Lo que nuestros usuarios conocen, o sienten conocer mucho, debe serles mostrado de una manera sexy, atractiva, tanto en formato como en contenidos.

Entre tiempos

Por eso es tan importante que los museos generen actividades específicas para quienes ya los conocen, para quienes ya han ido con anterioridad al menos una vez. Es importante particularmente para aquellos museos –numerosos- que no pueden programar actividades temporales relevantes. Generar esa repetición y convertirla en lealtad,  es esencial para el museo y le garantiza, además, un muy alto número de implicados que actuarán, a buen seguro, de embajadores.

En esta dirección, en las últimas semanas varios museos han programado actividades coyunturales que se desarrollan en las salas que acogen a sus colecciones estables: el Museo del Prado y el Museo Lázaro Galdiano.

El primero, dentro del programa Historias Naturales, exhibe un proyecto de Miguel Ángel Blanco dedicado al diálogo entre arte y naturaleza. Objetos expuestos habitualmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales – CSIC, se mezclan junto a obras artísticas que se generan como contexto mutuo: un gorrión sobresale de la pared junto a Las Meninas, justo a la altura de la ventana reflejada dentro de la pintura; una colección de insectos maravillosos ilustra El carro de heno, de El Bosco; una pezuña, azufre, un esqueleto de murciélago…, acompañan El aquelarre, de Goya. Son solo algunos ejemplos. Al visitar esta exposición dentro de otra exposición –que tiene valor y sentido en sí misma, porque ilumina aspectos sociales o naturales de las obras del Prado- vemos, como de paso, obras en las que antes no habíamos reparado, vecinos menores que hoy adquieren nueva presencia gracias a este modo emparejado de ver el arte. En el caso del Prado, además, se sumaba en su valor “La obra invitada”, una excelentísima idea consistente en ofrecer durante unos meses una pieza por algún motivo especialmente relevante. En este caso era un lienzo de Jean Fouquet, La Virgen con el Niño y ángeles, de 1452, cedida por  el Real Museo de Bellas Artes de Amberes. De una extraordinaria belleza, de una asombrosa contemporaneidad; a no perderse. En similar estela se mueve la Fundación March con la diminuta y gigante al tiempo exposición de dos cuadros de Arcimboldo, Dos pinturas de Flora. Preciosa.

Por su parte, el Museo Lázaro Galdiano, recoge hasta el mes de mayo en sus espacios habituales y junto a su colección estable, dos docenas de obras de la colección Jozami, que en su heterogeneidad formal y compositiva permiten una renovada visión de la colección Galdiano, y aporta nuevos sentidos a sus salas. Es como si lo que te cuenta ese museo adquiriera nuevas dimensiones y como si las obras de Entre tiempos…, disfrutaran también de una diversa y nueva lectura al verse acompañadas por otras que ahora las acompañan y que seguirán allí cuando se vayan.

Aunque he ido muchas veces a ambos museos disfruté renovadamente porque descubrí cosas, perspectivas, rincones, cuadros… en los que antes apenas había reparado. Porque constaté nuevamente que el arte es esencia humana que muta con la mirada externa, a pesar de que los espacios que lo acogen –los museos como contendores- aparezcan tantas veces como inmutables. Porque los contenidos artísticos, desarrollados y planificados adecuadamente, son generadores primigenios de lealtad.

Mis repeticiones suelen ser para acompañar a amigos a los que invito a sumergirse en arte, y luego seguimos disfrutando juntos tomando algo a modo de celebración. (Por cierto que esta práctica debiera promoverse específicamente, con ofertas especiales en precios y en duración de las visitas.) Pero me encanta que me ofrezcan formas de ver lo ya visto que me acerquen de nuevo a mis museos queridos. Ambos me tienen, me tendrán, de vocero de estas exposiciones, de estos modelos.

Un comentario en “Cómo me gustan los museos sexy”

  1. Paula de Aguirre says:

    Excelente ejemplo de ello, también, la integración de las instalaciones de Bill Viola con la colección permanente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, esa gran desconocida. Muy recomendable!
    http://www.realacademiabellasartessanfernando.com/es/actividades/exposiciones/bill-viola-en-dialogo

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