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Conservadores que no conservan museos en el siglo XXI

Celia Guilarte

Por

17 Feb 2014

Reflexiones sobre los Museos no entienden las Redes Sociales

Disculpen que entre sin llamar. Me presento, soy conservadora de museos. No, no he estudiado marketing, ni comunicación audiovisual, ni community management… Pero he estudiado mucho, aunque sé de todo 15 minutos. Esperaba especializarme cuando consiguiera superar los cuatro exámenes para entrar en un museo. Bucear en sus colecciones, perderme en sus archivos, inspeccionar sus almacenes cual Indiana Jones en busca de la pieza perdida, la que todavía no se ha contado, el santo Grial… Pero ese museo no existe, al menos para mi.

indianajones

A lo largo de estos años he aprendido a hablar en HTML, a diseñar en Photoshop y a tratar con patrocinadores. No conservo nada, no sé por qué me llaman así, pero tampoco tengo una estrategia, no pertenezco a los vuestros. Mis reuniones de trabajo no tratan de este trabajo. Tampoco me exijo cifras, mi público es invisible y no computa. Fuera de mi medio natural la atmósfera cambia por completo… ¿Cómo se pone cara de museo? Pero si no quieren hablar con el museo, quieren hablar con la “personita que está detrás”. Represento a un mastodonte institucional y por ello estoy expuesta a la crítica, al halago y a la exigencia. Si me descubro, despertaré suspicacias de complejo narcisista. Si me oculto, me tacharán de no entender las redes. Defiendo al diplodocus con “dedicación y delicadeza”, con eterno buen humor y a cualquier hora. Aquí no hay jornada laboral. Y por no haber, tampoco hay dispositivos, ni tarifa de datos, ni retribución por horas extra… Pero aquí viene vuestra cuestión [cito]¿cómo dar respuesta al usuario en fin de semana en las redes sociales de los museos? Hay que atender esta pregunta, porque no soléis preguntar mucho. La culpa la tengo yo, que no genero debates, y menos los fines de semana. ¿Dónde estáis, 4.671 seguidores? Me siento a esperar a que alguien me hable… Eso tampoco está bien. ¿De qué habla un museo? ¿del tiempo? El museo tiene que contar historias. Tendré que fabricarlas… Eso después de conocer a mi no público. Pensaré mi estrategia mientras cuelgo diariamente entradas en las redes. Actualizaré la página web con las actividades que me pasan mis compañeros. Cocinaré y produciré una campaña de comunicación para llenar esas actividades de gente, a ser posible “nuevos públicos”. A los nuevos públicos que encima leen el periódico les atraeré al museo con notas de prensa redactadas como un profesional del medio con la súplica “ayuden a difundir la actividad entre sus lectores”. No podemos seguir sin App… ¿Se puede ser museo y no tener App?

¿Se puede ser persona y ser museo? De momento no hay opción si queremos estar en el mundo.

 

Post escrito pot Celia Guilarte.

Conservadora que no conserva en el Museo Nacional de Escultura

Imagen por Kenny Louie


 

 

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