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El artista y su mundo (y las audiencias)

Emilio Piñango

Por

04 Dic 2014
Nederlans Dans Theatre

Foto del Nederlans Dans Theatre

La creación de capital escénico en los espectadores representa uno de los cimientos más sólidos y favorables en todo teatro. Como parte sustancial de las estrategias de creación y desarrollo de público, permite un encuentro más cercano con la obra y, sobre todo, una interiorización más satisfactoria de la experiencia escénica. Es, poderosamente, facilitar el encuentro entre la audiencia y el universo del artista. En el post de hoy abordaré con vosotros una de las estrategias que desarrolla en este ámbito el Théâtre National de Chaillot, uno de los centros escénicos más fascinantes de París y que como público he tenido la oportunidad de sumergirme en las últimas semanas.

El Chaillot abrió parte de su programación 2014-2015 con un relajado encuentro con una de las grandes figuras de la danza contemporánea, la norteamericana, Carolyn Carlson. Denominadas “El artista y su mundo”, estas jornadas son el espacio del teatro parisino para acercar a sus audiencias al mundo interior de un artista. Su oportunidad privilegiada para crear capital escénico en sus espectadores y acercarles al íntimo mundo de un creador invitado.

En la sesión, el público deslumbrado ante la presencia de Carlson, quien estuvo además acompañada por el indefinible Alejandro Jodorowsky, saltó con la recurrente, y no menos valiosa, pregunta: ¿Qué quiere comunicar con su obra? Cuestión que particularmente en el terreno de la danza contemporánea, y en la construcción de capitales escénicos, algunos podrían resumir como “arte difícil de roer”. La incontestable pregunta saldría en algún momento.

Así como ocurre con otras manifestaciones del arte que llevan el denominativo contemporáneo, donde se parte de lo abstracto o el concepto personal del artista, algo que aparece con cierta frecuencia -y sin ánimos de ser absoluto- es el choque entre espectadores y la obra. El desencuentro. Y en este saco puede entrar la música contemporánea, “arriesgadas” puestas en escena de ópera, ballet y la ya “incomprendida” danza contemporánea, por citar algunos ejemplos.

Y a propósito de lo que escribo, os invito a tomar unos minutos y ver: “La danza contemporánea no es lo que parece” Un simpático vídeo del 28 Certamen Coreográfico de Madrid que juega con lo que os comento. ¡Está genial!

¡Vaya asunto! El reto de acercar a las audiencias a lo contemporáneo

Parece ser por general la pata coja de la mesa. Recuerdo una vez en Teatro del Liceo cuando en una función del Nederlands Dans Theater (2009) mi vecina de butaca exclamó al final: ¿Y las zapatillas de punta? ¿Y los tutús? Una de las obras del programa era Tar and Feathers de Jiri Kylian: una improvisación en piano sobre un concierto de Mozart y con unos bailarines en austeros calcetines. Nuevamente, lo contemporáneo: ¿Difícil de roer? Sin embargo, un disfrute estético no llega a ser satisfactorio sino contamos con elementos mínimos con los cuales nos podamos familiarizar, sujetar y agarrar: en definitiva, sin un capital escénico personal que nos permita disfrutar un poco más de la obra. Por ello: ¿Cómo facilitar mayores insights en nuestras audiencias? ¿Cómo facilitar en lo estético un consumo más satisfactorio?

Como artífices del encuentro entre públicos y obra, ya resolvimos la política de precios, una atractiva estrategia de marketing y comunicación y los servicios que pudiese ofrecer el equipamiento cultural para hacer de la experiencia artística un consumo cultural completamente satisfactorio y accesible. Ya cumplimos técnicamente todos estos pasos. Pero, nos queda la audiencia y el artista, la audiencia y la obra, simplemente, el cara a cara. Ya todo está arreglado. La función comenzará y se dará la verdadera prueba de fuego.

Facilitar y despertar la creación de capital escénico en los públicos es un gran reto, nada fácil, ya sabemos, pero espacios como los del Chaillot tratan de permitir al público construir o transformar ideas en torno a una obra o un género artístico. Algo que, como público, se agradece. Representa una estrategia para facilitar a las audiencias la construcción, reelaboración y acumulación de experiencias estéticas y contenidos de valor a lo largo del tiempo. A lo largo de ese tiempo que se espera que sigan asistiendo a nuestro teatro.

“El artista y su mundo” es un momento para familiarizarnos con aquello que nos puede resultar distante o desconocido como espectadores: un paso para derribar el “esto no es para mí”. Es una oportunidad para introducirnos en la obra: quizás a la lectura coreográfica de una pieza de Carlson o tan solo a confiar en un disfrute artístico en el que no hay lecturas a realizar. Es disfrutar de la naturaleza del artista, su universo, sus intuiciones, sus inquietudes y comprender que no se pone camisas de fuerza. Para el Théâtre National de Chaillot representa una de sus más sólidas estrategias en “El arte de ser espectador”. Y además, cuando estas citan se da con creadores como Carolyn Carlson y Alejandro Jodorowsky representan un gran momento. Todo un lujo.

Ante la pregunta: ¿Qué quiere comunicar con su obra? La sencillez y cercanía de Carolyn Carlson respondieron: que no hay nada que explicar. Solo busca crear con lo que personalmente le inspira. Funciona con la intuición y los sueños. Para Carlson, cuando el arte se explica se desvanece. Sus procesos creativos no parten de pensamientos lineales.

 BONUS: ante los que se quedaron con la curiosidad de Tar and Feathers del NDT ya sabéis “la danza contemporánea no es lo que parece”.

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