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EL BOLIGRAFO MÁGICO DEL MUSEO DEL DISEÑO COOPER HEWITT o cómo implicar a los visitantes más allá de su visita

Raúl Ramos

Por

01 Mar 2016

 

Una de las claves para conseguir una implicación más duradera de los visitantes con los museos es hacer cosas con ellos (o ellos con el museo) antes y después de la visita “física” a las exposiciones y actividades.

Esa y no otra es la definición al famoso “engagement” (implicación o involucración del público o la comunidad con la organización artística o cultural) que muchos teóricos y profesionales de las artes conciben en sus planes y estrategias:

¿Cuánto insiste la organización artística en proveer contextualización y asistencia interpretativa antes de la visita? (guías interactivas, información sobre la época, el autor, el estilo, el contexto en que la obra fue creada, charlas, conferencias, juegos, apps, vídeos, entrevistas, visitas y recreaciones del lugar de la creación, etc.) que ayuden a profundizar en la preparación del visitante que lo desee de cara a la experiencia artística o cultural.

Y… ¿Cómo es capaz de ampliar el “eco del impacto” que la experiencia artística haya podido causar en sus visitantes después de su visita, proveyendo significado (meaning making)?.

Por supuesto que la visita, los recorridos, los elementos de interpretación, el trato del personal, la información de las exposiciones y/o los servicios de mediación han de ser lo mejor que podamos durante la visitapero ahí no acaba el trabajo del museo con su visitante si lo que busca es engagement.

La pregunta que se hace el museo interesado en estas cuestiones es: ¿Cómo puedo hacer que los visitantes puedan seguir relacionándose con el museo tras su visita?

Alan Brown, director de Wolfbrown, en su magnífico “Making sense of Audience engagement” (“Dándole sentido a la implicación con el público”) habla de engagement como la capacidad de las organizaciones culturales de implicar al público/visitante, no solo durante su visita, sino antes y después de la misma, ampliando la preparación para disfrutar del evento artístico y proveyendo un mayor eco de significado para los visitantes tras el mismo.

Lo que ha hecho la Smithonian Institution con su Museo del Diseño, el Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum es exactamente eso.

Si clicáis en el siguiente link, podréis ver un vídeo e imágenes de cómo persiguen unir la experiencia en vivo con nuevas posibilidades de implicar a los visitantes tras su visita creando un bolígrafo interactivo con numerosas aplicaciones durante y después de la visita, que se le entrega a los visitantes a su llegada al Museo.

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La idea es la más avanzada que hemos visto para mantener a los visitantes implicados tras la visita, permitiendo cosas como jugar con los diseños escogidos durante la exposición y hacer modificaciones, remixes o nuevas interpretaciones de las piezas mostradas, jugar a diseñar en tablones interactivos durante la visita o sumergirte en una sala de inmersión con tus propios diseños como nunca se había visto antes.

Y, la dejo para el final, pero no menos importante: poder grabar las obras que te gustan simplemente tocando con el bolígrafo interactivo los paneles o placas informativas de los cuadros, eliminando o reduciendo la necesidad de sacar fotografías en las salas si lo que buscas es tener un magnífico recuerdo de tal o cual obra. Por el mero hecho de acercar el bolígrafo a los carteles, estas obras quedan automáticamente almacenadas en tu colección seleccionada de lo que has visto, pudiéndote descargarlas posteriormente para que las puedas compartir o disponer de ellas para lo que quieras.

Captura de pantalla 2016-03-01 a las 13.12.37

Fotos: Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum

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