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Esa pequeña audiencia

Emilio Piñango

Por

23 Jun 2014

La creación de público joven en toda organización cultural es uno de los principales retos y una de las mejores inversiones a largo plazo: niños y adolescentes se convierten en objetivo. En esta línea de trabajo encontramos en danza clásica algunas experiencias que resultan emocionantes dentro de las estrategias de creación y fidelización del público más joven: el infantil. Y, en algunos casos, no solo de los niños sino también de sus padres o de los adultos responsables de ellos.

¿Todos recordamos nuestro primer encuentro con la danza?

El English National Ballet, el New York City Ballet y el Houston Ballet son algunas de las más prestigiosas compañías de danza que han avanzado en este tipo de estrategias. La gestión de una primera experiencia escénica satisfactoria, que genere un próximo deseo a repetir, se ha convertido en su estrategia clave en el tratamiento de este segmento de público.

Comencemos un apasionante recorrido en lo que puede ofrecer la danza como una primera experiencia escénica significativa y que seguro nos hará repetir (eso esperamos): 

El inicio de un largo recorrido. El programa de giras de la escuela del English National Ballet funciona, en doble objetivo, como una estrategia de creación de público en danza. My first ballet es un proyecto orientado a brindar a niños un primer encuentro en el mundo del ballet. Utiliza los clásicos más conocidos para acercarse a su público objetivo y, como estrategia, valora los referentes previos que los niños puedan tener con respecto a los títulos más populares del repertorio clásico: La Bella Durmiente y Cenicienta son alguno de ellos. Otro elemento que ponen en valor: ballets dirigidos a niños interpretado por los jóvenes bailarines de la escuela de la famosa compañía londinense. Con un programa de una hora, se busca ofrecer una primera experiencia escénica satisfactoria y significativa.

Aunque solo están disponibles en inglés, vamos a introducirnos en este programa a través de dos videos: ¿Qué piensan algunos niños luego de haber realizado la experiencia escénica?  ¿Será una experiencia satisfactoria?

Y en My first ballet: un introduction en el que podremos conocer un poco más del programa: la visión de los responsables del proyecto y algunas opiniones del joven elenco artístico:

Pasando al continente americano, encontramos dos experiencias en creación de público en danza que me resultan relevantes por dos aspectos. La primera, Family Saturdays del New York City Ballet por visibilizar el valor y peso de la familia en el primer consumo cultural de niños; y la segunda, el programa Chance to dance del Houston Ballet por abordar la pedagogía artística para la creación de nuevos públicos: no solo espectadores, sino de partícipes del hecho escénico. Un elemento interesante.

Captar a los padres es captar a los niños. En Family Saturdays encontramos que la estrategia de la famosa compañía del Lincoln Center es apostar por un programa familiar para el consumo de primeras experiencias en danza. Padres, madres y niños se vuelven pares en el disfrute. Un adulto que valore los beneficios de ciertos consumos y prácticas culturales fomentará hábitos de participación en los más pequeños a su cargo. El niño es un consumidor dependiente.

Por otra parte, uno de los elementos que me resultan más interesantes de esta estrategia es la presentación de un programa ecléctico en danza que exhibe la diversidad y la modernidad de la misma. Y esto es un valor positivo en la formación de espectadores, ya que se ofrecen referentes amplios sobre la danza como hecho artístico. Otro elemento destacable del programa es la presencia de músicos en escena: no hablamos solo de danza, sino de música y danza. Hay una diferencia.

Antes de ver el vídeo, un último elemento a destacar es la presencia de un presentador, bailarín del New York City Ballet, que guía el recorrido y acompaña al espectador con insights para hacer de esta experiencia escénica un momento significativo y de fácil acceso. Se disminuyen barreras de consumo y disfrute y se evita el desencuentro.

Ahora sí, que lo disfrutéis:

Del ver al hacer en danza. Creo que mi formación en pedagogía de las artes hace que me emocione especialmente con el programa Chance to dance del Houston Ballet. Este proyecto es un programa de inmersión en danza clásica de una duración de ocho semanas dirigido a niños de las escuelas de la comunidad de Houston.

Hay que destacar que es un programa que busca brindar un espacio de formación y sensibilización en artes. Iniciativa que me hace reflexionar sobre una carencia de muchos sistemas educativos y que en muchos territorios representa un punto de choque en la formación de públicos escénicos.

Además de la formación en fundamentos básicos del ballet, el programa Chance to dance se orienta a la formación de valores como el compromiso, el trabajo en equipo y la concentración, entre otros. Encontramos, por un lado, el valor positivo que tiene la educación artística para la formación integral de ciudadanos y, por otro, de individuos propensos a un mayor consumo cultural. Es acción pedagógica sobre un público en construcción.

Conozcamos esta experiencia:

Lo valioso de proyectos como el que desarrolla el Houston Ballet es el grado de sensibilización que se alcanza a través de la inmersión en prácticas artísticas: la pedagogía artística en la formación de ciudadanos y de potenciales espectadores del hecho escénico. Que las experiencias escénicas aporten un valor social y personal a los individuos.

Chance to dance al implicarse con su comunidad también la fideliza. Es un valioso canal de relación de esta prestigiosa compañía de danza con su entorno más cercano.

De emoción, de eso se trata. Luego de ver estos tres proyectos cómo apetece ser nuevamente niño y zambullirse en la magia y riqueza de las experiencias que ofrece la danza. Y vosotros ¿Qué opináis? ¿Habéis disfrutado de alguna experiencia similar?

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