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Ir al teatro y no morir en el intento II

Elisa Damiani

Por

16 Jul 2013

Hace un par de semanas reseñábamos un artículo de Susannah Clapp en el que hablaba de cinco simples mejoras que harían la asistencia al teatro más agradable.

Al final de ese post comentamos que nuestras mentes ya estaban en marcha pensando en más puntos y os preguntábamos que mejoraríais vosotros. Pues bien, como lo prometido es deuda aquí llega la segunda parte.

teatro

Carmen nos comentaba en ese primer post que para ella su experiencia mejoraría si en los espacios públicos, como teatros y auditorios, se plantearan dejar de usar perfumes y ambientadores, ya que para las personas con alergias, entre las que se encuentra, es un fastidio.

Nosotros hemos añadido unos cuantos puntos más a la inicial lista de Susannah. A ver qué os parecen:

No mojarme haciendo cola: Es improbable que en esta época del año llueva de forma torrencial, aunque no hay que descartar las tormentas de verano, pero una de las cosas que más nos estropea la experiencia de ir a un teatro es mojarnos bajo la lluvia mientras estamos en la cola para recoger las entradas en la taquilla.

Poder comunicarme a un tono normal con la taquillera: A veces comunicarse con la persona de taquilla en un tono de voz normal es misión imposible, de intentar mantener una comunicación ni hablamos. Entendemos la importancia del cristal desde el punto de vista de la seguridad peros se debería facilitar la comunicación con los usuarios.

Pagar con tarjeta sin tener que hacer malabares con el datáfono: Si has intentado pagar con tarjeta en un teatro entenderás a que nos referimos con este punto; poco a poco los datáfonos se van haciendo más pequeños pero aún así muchas veces no caben en el hueco de la taquilla, por lo que poner el pin de la tarjeta es casi imposible.

Poner papeleras (visibles):  Sobre todo si hay una barra habilitada, ya que en algún momento querrás tirar el vaso de plástico que te han puesto, o el envoltorio de la chocolatina.

Encontrar un punto intermedio entre ver la obra en el Ártico o en el Sahara:  Entiendo que hace calor, y que el aire acondicionado es un aliciente para asistir a un teatro, pero ¿es necesario que pasemos frío?

Ampliar la separación entre butacas: No me considero una persona especialmente alta, pero cada vez que voy al teatro me cuesta poder cruzar las piernas o incluso sentarme sin que las rodillas le  den al asiento delantero. Algunas salas deberían replantearse ampliar el espacio entre fila.

Estos son los puntos con los que nosotros hemos seguido ampliando la lista. ¿Qué os parecen? ¿Hay más cosas que os ayudarían  a mejorar vuestra asistencia al teatro? ¡Contádnoslas!

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