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Lo vivido

Alberto Garre

Por

25 Nov 2013

Hace tiempo que tenía pendiente escribir algo en torno a lo que pienso que ha pasado y está pasando en torno a la Cultura en las últimas décadas en España, particularmente en las Artes Escénicas y su gestión, tanto a nivel local, regional como nacional. Hace meses que tenía escrito gran parte de ello, pero he ido retrasando su publicación por no querer dejar de ser correcto y comedido en mis opiniones, no suelo ver nunca una solución en levantar la voz, pero llega un momento en el que no se puede dejar de hacerlo y no se puede dejar de decir lo que uno piensa solo por guardar las formas.

Ruinas-Philarmonieok

Es necesario y de justicia empezar diciendo que ha habido y hay personas a todos los niveles en instituciones y organizaciones que desde hace mucho tiempo están trabajando, o al menos intentando trabajar, de forma distinta al sistema reinante en las últimas décadas, que ha habido y hay personas que han luchado y luchan contra la situación que yo voy a exponer a continuación, y que cada vez hay más atisbos, iniciativas, proyectos,… que apuntan a que se está despertando del letargo y de la miopía en los que este país se había instalado en materia cultural, y que personalmente y de forma totalmente sincera creo que hay motivos claros para el optimismo, aunque quede mucho esfuerzo por realizar y muchas cosas que cambiar.

Vayamos al grano, es evidente que la Cultura en España, las Artes Escénicas, a todos los niveles han sufrido un auténtico batacazo, y el batacazo ha sido para todos, pero resulta que la primera reacción es señalar a los demás, nadie se responsabiliza de nada, es totalmente excepcional encontrar a alguien que levante la mano y diga “me equivoqué”, de forma generalizada se buscan los culpables fuera de los responsables que han tenido en sus  manos las decisiones políticas, la producción artística y la gestión cultural de instituciones, organizaciones y estamentos culturales de toda España a todos los niveles. Y unos a otros se van señalando dando lugar a un espectáculo que al principio puede provocar risa, pasa a provocar enfado, para terminar dando pena.

Y los primeros los “gestores culturales”, que no eran tal, sino más bien “gastadores culturales”, que es una cosa bien distinta, no es lo mismo ser un “gestor” que un “gastador”, y ojo, ha habido “gastadores” muy buenos, pero solo eso, “gastadores”, y son estos mismos “gestores” (los seguiré llamando así) los que encuentran el fallo fuera de ellos mismos, cuando han sido ellos en gran parte los que nos han llevado a esta situación, y como si de aguantar se tratara, te los encuentras a día de hoy con la nariz tapada, agarrados a su “parcelita de poder”, totalmente inmóviles, y con ellos inmóvil todo lo que les rodea, esperando a que la marea se vaya y puedan volver a lo mismo, a lo único que saben hacer, gastar y gastar sin más. Y aunque ya ha habido quiénes se han ahogado por seguir la estrategia del inmovilismo, nadie se atreve (tampoco saben) a nadar hacia adelante, hacia arriba, buscando aire, buscando soluciones, no se dan cuenta que la situación actual no es cuestión de mareas que van y vienen, sino de un escenario en el que tienen muchísimo que ver, escenario que se ha derrumbado, derrumbe del que en gran parte son responsables por falta de formación, por falta de preparación, por falta de visión, por falta de innovación, por falta de valor, por falta de humildad y por sobra de recursos en manos de ellos mismos, que no sabían gestionarlos y ponerlos en valor.

Pero sería injusto culpar de todo a los “gestores” que ha tenido la Cultura, también han tenido su parte de culpa los responsables políticos, ellos son los responsables en primera instancia, lo son por haber colocado en los puestos de gestión y decisión a personas que no estaban preparadas para las funciones que se les encomendaban, son responsables de haber puesto cantidades enormes de dinero, que era de todos, en manos de personas que no sabían gestionarlas, son responsables de no haberle pedido todas las explicaciones necesarias de cómo, para qué y dónde se gastaba ese dinero que provenía de fondos públicos, y son responsables de no haberles importado más que los “flashes” de las inauguraciones, de los eventos o de las ruedas de prensa que les generaba la Cultura.

Y tampoco es cuestión de dejar fuera del “pastel” a los artistas, no son todos inocentes, es totalmente cierto que muchos lo único que han hecho es sufrir el sistema creado y perpetuado, esperando sin más a que les tocara su turno, a que cayeran las migajas de otros muchos que han vivido al albur del dinero público, mantenidos porque les tocó la moneda de su lado, viviendo del “dame pan y dime tonto”, metidos a “gestores” de la noche a la mañana sin tener idea de lo que representa ese trabajo, instalados en una burbuja de confort totalmente ficticia e insostenible. Ya sea por pasividad o sea por comodidad, a día de hoy se encuentran en un trance complicadísimo, y como todos en esta historia, culpando a los demás.

En este punto, los que me leen podrán pensar que no dejo títere con cabeza, y que lo expuesto es lo suficientemente negativo como para no tener credibilidad, pero lo escribo desde la más absoluta sinceridad, y lo escribo cuando la responsabilidad de hacerlo creo que es mayor que la de estar callado, y lo hago porque tengo la formación y la experiencia suficiente para poder hacerlo en todo lo que he expuesto, porque conozco de los tres protagonistas que hablo (gestores, políticos y artistas), a mi no me lo han contando de ninguna de las tres áreas, lo he vivido.

Y lo que es una enorme equivocación es pensar que lo que ha pasado es cuestión de mareas que llegan y se van, lo absolutamente cierto es que se ha derrumbado una manera de hacer las cosas y lo que ahora nos toca a todos, absolutamente a todos, es limpiar el escombro y volver a edificar. Pero si cometemos el error de dejarnos engañar por el inmovilismo y por el “yo no he sido”, y dejamos el cometido de limpiar y edificar a los mismos a los que se les ha caído el edificio que ellos han construido, pues mala solución encontraremos.

Si a alguien le molesta lo que he escrito es que seguramente es de los que sobra, porque quienes han estado y están trabajando y luchando contra lo que he criticado en este post no se sentirán mal por lo expuesto, muy al contrario, lo defenderán, aunque sea en silencio.

Y lo que toca ahora es ponerse manos a la obra, y para eso es totalmente necesario hacerse determinadas preguntas, ¿Cómo se ha dado lugar a todo esto?, ¿Cómo y por qué se ha llegado a esta situación?, ¿Dónde nos encontramos?, ¿Cuáles pueden ser las posibles soluciones a este panorama?…, preguntas que nos ayuden a situar y enterrar de una vez por todas los errores cometidos, y cuyas respuestas nos sirvan para construir la nueva realidad.

Eso es lo que yo voy a seguir haciendo, y aún a sabiendas de que no hay fórmulas mágicas ni “bálsamos de fierabrás” que todo lo solucionen, seguiré diciendo lo que pienso, y como pienso que se puede encauzar esta complicadísima situación por la que está atravesando la Cultura y su gestión.

Este post lo ha escrito Alberto Garre Martínez es Músico, profesor del Conservatorio Profesional de Música de Murcia y Gestor Cultural puedes seguirle en su twitter @albertogarre y saber más de él en www.flavors.me/albertogarre

 

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