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Medir el éxito. El ejemplo Mortier

Asimetrica

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08 Nov 2010

Gerard Mortier ha iniciado con la programación de la ópera “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”, de Kurt Weil, su andadura efectiva como director del Teatro Real de Madrid. En una entrevista se quejaba de la reticencia a lo nuevo de un público que, como el de ópera, prefiere ver “Tosca” por vigésima vez, al riesgo de descubrir nuevas obras. Mortier señalaba como medidas para el cambio asumir riesgos, sacudir rutinas, exigir profesionalidad y defender el carácter político del teatro,  expresado como compromiso del arte con la sociedad, a la que debe zarandear en sus hábitos y en sus conformismos.

¿Cómo comprobar el éxito de esta nueva andadura? ¿Cómo evaluar si el camino elegido por la nueva dirección es el correcto? Estamos acostumbrados a que esté basado exclusivamente en la programación, y menos en la gestión integrada de todas las áreas a que un gran teatro ha de hacer frente, y de las que la gestión, la comunicación y la relación con sus públicos es esencial. Una de las maneras experimentadas ya por él tiene que ver precisamente con el público, con su afección, con su multiplicación, con su fidelización. Cuando dirigía La Monnaie, en Bruselas, los abonados pasaron en diez años de ser 2.000 a 14.000. Pocas medidas tan expresivas del éxito de un modelo de gestión como el desarrollo de programas de fidelización tan efectivos.

 

 

 

 

Post por Raúl Ramos

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