Qué bello y claro propósito es procurar que todo el mundo acceda a la música en vivo, a los conciertos y a los festivales, sin que su discapacidad o diversidad funcional, mental o física, sea un condicionante para su disfrute.Algo tan sencillo, tan humano, como poner todos los esfuerzos por parte de las organizadoras y de las instituciones para que la accesibilidad en la cultura en vivo no sea algo “extra”, sino una de las premisas sin las que un evento no debería poder celebrarse.
Igual que no debería poder celebrarse si no hay medidas de seguridad laboral suficientes, de si las infraestructuras no siguen la normativa o de si existe discriminación en el acceso por cuestiones de raza, género, ideología o religión.
La Fundación Music For all supone, junto a otras asociaciones y fundaciones, el paso más decisivo en esta dirección de los últimos años en nuestro país.Ya no lideran una causa, sino un movimiento, el de la accesibilidad universal a la cultura en vivo. Y no serán los únicos en llegar, pues la equidad, el medioambiente o la buena gobernanza, etc. son temas aún en camino de ser normalizados en nuestras organizaciones culturales.




