En los últimos años se viene produciendo una rápida transformación en las formas de producir cultura. La crisis económica y social ha acelerado el proceso de precarización en el sector artístico y específicamente en la creación experimental vinculada a procesos relacionados con lo social.
La inseguridad jurídica que supone trabajar sin un marco legal que reconozca el potencial transformador del arte, el hecho de que en algunos países no exista una política cultural de Estado a nivel estratégico y la falta de acoplamiento institucional a la hora de establecer medidas administrativas adaptadas a la realidad de las necesidades de la comunidad artística, no hace sino implementar la vulnerabilidad de estos agentes culturales y reforzar su pérdida de capacidades a la hora de transferir valor simbólico, educativo, social y productivo.
En definitiva, se trata de reflexionar en común sobre cómo transferir la creatividad artística a los procesos de innovación social y qué políticas de mediación se podrían llevar a cabo en centros culturales públicos y privados y en los espacios alternativos organizados de manera cooperativa y auto-gestionada.




