Dos de cada tres empresas y profesionales ya integran estas herramientas en su día a día para resolver tareas como el email marketing, creación de contenido para RRSS o el análisis de datos. Sin embargo, bajo esta modernización existe un problema: ¿para qué usamos realmente la IA? y, sobre todo, ¿sabemos extraerle todo su potencial? Los resultados de la encuesta dejan claro que existe una falta de formación y la escasez del presupuesto.
El 71% de los/as profesionales encuestados/as confiesa que utiliza la IA fundamentalmente para "ahorrar tiempo" en su jornada laboral, “delegando” en ella tareas repetitivas y administrativas. Además, este uso es minoritario: el 70% le dedica tres horas a la semana o menos.
Es por ello por lo que quizá no estemos en una real integración de las herramientas dentro del tejido cultural, sino más como un mecanismo que ayude a “sobrevivir” a empresas, organizaciones e instituciones por la falta de tiempo para poder realizar en hora todas las tareas.
El 53% reconoce no contar con la capacitación necesaria para un verdadero desarrollo de la IA en su puesto, y un 57% no asigna ningún presupuesto para las herramientas de la IA y su implantación. Aunque existen planes gratuitos en sistemas como Claude, Gemini o ChatGPT, conseguir aprovecharlas al máximo exige licencias de pago.
En un sector donde numerosas ramas sufren una precarización, el desembolso en suscripciones de dichas plataformas o en formación especializada se convierte quizás en un pequeño lujo para poder saber, por ejemplo, qué tipo de prompts son los que más le conviene a mi organización y cómo crearlos, cuál de las IA es la que mejor se adapta a mis necesidades, cómo puedo organizar mejor mis datos de ticketing y de acceso a mi museo y cómo puedo visualizarlo para sacar mejores conclusiones.
En definitiva ¿Cómo puedo acceder a esas herramientas cuando ya de por si tengo falta de tiempo, formación y no asigno presupuesto? ¿Cómo podremos subsanarlo?
La IA tiene el potencial de transformar la forma en que las instituciones y artistas abordan el marketing, la comunicación y el análisis de datos. No obstante, nos encontramos en una fase incipiente y una mayor implementación sigue a la espera por la falta de recursos.
A estas limitaciones hay que sumar la inevitable brecha ética. Ya estamos viendo en disciplinas como la música o el diseño gráfico cómo la máquina amenaza con sustituir, parcial o totalmente, el talento humano. Esta y otras inquietudes se reflejan en los propios usuarios en otros aspectos: al 81% de los encuestados le preocupa "mucho o muchísimo" el sesgo y la imprecisión de la información generada por los algoritmos.
Ante este panorama, el debate está servido. Si no invertimos en formación, regulación ética y recursos técnicos: ¿Qué futuro tendrá la IA dentro del sector cultural? ¿Será nuestra gran aliada para entender mejor a los públicos o una enemiga que abarate nuestro trabajo?
Fotografía de cabecera: NMG Network




